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Tu opinión, tu condena

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Estimado huésped, si sus invitados escriben un review malo de nuestro hotel, le cobraremos 500 dólares extra por cada uno.

¿Esto tiene sentido? Pues bien, esta semana se conoció que el hotel Union Street Guest House imponía esta condición a las parejas que realizaban fiestas de casamiento en dicho lugar, simple, si en Yelp aparecía una mala opinión de uno de los invitados, le iban sumando un costo adicional.

¿Tan mal estamos? Pues sí, lo que hace una década era el «Poder» del blog hoy es contraatacado preventivamente por las empresas y si bien debido a la prensa negativa el establecimiento decidió bajar la idea, lo interesante es ver cómo se le ha perdido cierto temor al review negativo.

Ha sido un proceso, primero el blog sirvió como herramienta de denuncia, luego de abuso para tratar de conseguir algo a cambio (si, eso se ha dado también), y más tarde con las redes sociales dedicadas, como las de reviews de restaurantes y hoteles, donde nace el «terror» de los comercios.

Básicamente ante un mal review se puede sobrevivir pero no ante miles, un ejemplo de esto es Tripadvisor donde a veces la experiencia mala de alguno se diluye entre muchas buenas, pero cuando todas son horribles no hay forma de sobrevivir.

Esto llevó primero a la invención de agencias para remontar la imagen sembrando reviews falsos y positivos, cuentas falsas en redes sociales o verdaderas contratadas, pero ahora llegamos a otro punto, el de la demanda y, como en el caso de este hotel, de los términos y condiciones punitorios.

Es el caso de varios médicos que hacen firmar, previo a la atención, condiciones increíbles incluyendo copyright y el derecho a demanda si es que uno emite opinión sobre la calidad o el resultado.

El caso de la mujer demanada y obligada a pagar multa porque su opinión contra un establecimiento estaba muy bien posicionada en Google es emblemático, es la empresa contraatacando a sus clientes maltratados, en vez de ser sujetos ellos a alguna sanción por mal servicio o simplemente aceptar la realidad de que la gente opina, van al frente y atacan.

En algún punto suena lógico, hay quienes escriben reviews negativos a modo extorsivo, se ha dado más de una vez el caso de amenaza con lanzar la «horda» contra algún establecimiento si éste no le brindaba beneficios o directamente un pago al extorsionador. Es que se puede.

¿Acaso alguno de ustedes se detuvo alguna vez a confirmar si quien opinaba era un perfil real o falso? Ni existe forma de saberlo. Ante una posibilidad noble que ofrece una herramienta nace un abusador sistemático de la misma, es un dilema inevitable en la era de Internet y es por eso que las compañías no dudan en atacar primero provocando otra situación de abuso y hasta censura.

¿Entramos en un círculo vicioso?

 

Por Fabio Baccaglioni