Cánon Digital: 2 preguntas a Ricardo Galli

Ricardo Galli, creador de Meneame, y uno de los tipos más comprometidos con el Software Libre es el segundo en esta serie de opiniones desde la blogosfera Española sobre el Cánon Digital en Argentina que ya respondió Enrique Dans y, su opinión, me pareció valiosa para saber el punto de vista de alguien que ya tomó partido en el movimiento del desarrollo de software... una pieza digital por excelencia.

1. En un país donde no existe siquiera el concepto de copia privada ¿es coherente el canon o estan tratando de introducirnos un concepto que aca no existe para luego imponerlo?

No tengo claro que en la ley de propiedad intelectual argentina se prohíba la copia privada, pero eso parece de acuerdo a los artículos 72.d y 72bis.d de la Ley 11723 (si es que está en vigor). De todas formas, el hecho que pagues un canon por ejercer un derecho que no tienes es una aberración.

Supongo que en todo caso tendrán que modificar la ley, o no llamarlo "canon por copia privada" (¿entonces?). De todas formas el "canon" es una palabra cínica para no decir lo que realmente es, un impuesto, pero gestionado y/o recaudado por asociaciones privadas en vez del estado, que es el único que debería hacerlo en un país democrático.

2. ¿que errores pensás que se cometieron en la lucha contra el canon desde la blogosfera española para que termine siendo aprobado?

Si cometimos algún error creo que es el de dar la sensación de "no quererpagar un duro por la cultura", o quizás de no reclamar lo que podría haber sido más sencillo de ejecutar e incluso de convencer a los políticos: auditar qué se hizo y hace con el dinero, luego reclamar que la gestión lo lleve la administración.

Quizás la "industria cultural" sí necesite una ayuda, como ya se suele dar al cine en todos los países a través de un instituto ad-hoc --incluso en Argentina y España--, pero en ningún caso se puede dejar la gestión y recaudación en manos de los propios interesados, y que para rizar el rizo no
esté sujeto a controles ni regulaciones ni auditorías.

En mi caso en particular no rechazaría una tasa o impuesto a determinados artículos o incluso a conexiones a Internet, siempre y cuando se someta a un debate serio no sujeto sólo a la presión de los "lobbies de la música". Además el pago de esos impuestos --incluso pueden ser opcionales-- debería asegurar el derecho a la copia sin fines de lucro.

Es incompatible hacer pagar a la sociedad para fomentar la creación de "obras culturales de interés social" y que luego se restrinja arbitrariamente la divulgación de esas obras. No tiene sentido, en todo caso parecen unas tasas neo-feudales en pleno siglo 21.

El debate de fondo debería ser si preferimos ahorrar dinero y perder libertades, o perder un poco de dinero y amplias las libertades en cuanto a creación y divulgación cultural. Creo que está claro que prefiero la segunda.

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