El arte de la autopromoción

Hay una línea muy delgada entre el autobombo repetitivo y constante que termina siendo molesto para todos y la “auto-promoción” que es “buena” para los emprendedores; hay un muy buen artículo en el New York Times sobre el tema: Selling Yourself by Showing Yourself, in a Good Way.

Pese a que soy un convencido que no hace falta el autobombo pesado como publicar todas las estadísticas del sitio, cada nota (aunque sea insignificante y bordeando lo inútil) donde aparece el nombre de uno y cosas similares porque “si hacés las cosas bien, la gente se va a dar cuenta” hay una frase de la nota del NYT que me pareció muy buena:

“Uno debe saber cuando explicarse en una frase 24 horas del día, pero no debe hacerlo 24 horas del día. Debes estar en sintonía con la conversación y el contexto” para no terminar auto-promocionandose hasta en un funeral.

Y eso es típico de muchos emprendedores que se imaginan que cada minuto del día debe ser para demostrar lo buenos que son, lo genial que hacen su trabajo y similares; y el problema de esto es que, si estás haciendo autobombo todo el día no te va a quedar tiempo para hacer las cosas que te gustan, que sos bueno y que, en definitiva, son tu mejor carta de presentación.

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