Denken Über

Un blog donde escribir ayuda a pensar.

Suscribirme

Tokenización a la argentina: la RG 1150, el modelo wrapper y la lección de los ADRs

Lo clave: La CNV acaba de habilitar la tokenización de casi todo el mercado de capitales argentino y convirtió a las apps crypto en canal legal de oferta pública. Pero eligió el modelo wrapper: el token no es el activo, es su sombra y cada capa del envoltorio suma un intermediario entre vos y lo que creés que compraste. La oportunidad es enorme; la letra chica, también.

Mientras la industria global discute si la tokenización va a ser un mercado de $6T o de $30T, parte de la plomería real se está escribiendo acá. Hoy la CNV publicó la Resolución General 1150, la sexta pieza de una secuencia regulatoria que viene ejecutando a una velocidad inusual para un regulador: RG 1069 → 1081 → 1087 → 1125 → 1137 → 1150, con consulta pública en el medio. Para un país acostumbrado a que la regulación llegue tarde y a los golpes, la secuencia es increíble: incremental, consultada, con fecha de revisión.

Lo clave: la RG 1150 hace tres cosas grandes.

  • Primero, amplía el universo tokenizable: acciones, obligaciones negociables, CEDEARs, fideicomisos financieros y FCI cerrados con subyacente RWA, ETFs locales. Y el cambio central: ahora se puede tokenizar casi todo lo que se emita bajo los Regímenes de Oferta Pública con Autorización Automática — la vía rápida de emisión. Tokenización + autorización automática = time-to-market corto para emisores chicos y medianos.
  • Segundo, prorroga el sandbox regulatorio hasta el 31 de diciembre de 2027. Eso es runway: un año y medio para que el ecosistema pruebe, escale y genere los datos que justifiquen un régimen permanente.
  • Tercero, y clave, en el artículo 39 convierte a las plataformas de los PSAV en ámbito autorizado de oferta pública. Traducción: las apps crypto que ya usan millones de argentinos pasan a ser un canal legal de distribución de valores negociables. El puente entre un mercado de capitales históricamente enano y una de las penetraciones de usuarios crypto más altas de la región, en una frase de un artículo más.

El elefante en el sandbox: wrapper, no nativo

Ahora, la decisión de arquitectura. El modelo argentino elegido es el wrapper: el valor negociable tradicional tiene que existir primero, depositado en Caja de Valores a nombre de un titular registral, y el token es su representación digital, un gemelo, no el activo nativo. Todo dentro de un jardín cerrado: máximo cinco PSAVs designados, prohibición explícita de transferir a protocolos descentralizados, smart contracts que bloquean cualquier transferencia no permitida.

¿Por qué el modelo wrapper y no la emisión nativa, que es objetivamente mejor para el usuario final? Porque la CNV hizo lo único que podía hacer con una resolución general.

En el modelo nativo el token es el valor negociable (el registro en blockchain es el registro de propiedad, punto) y eso te da liquidación atómica, custodia directa y un solo asiento de verdad.

Pero reconocerle ese estatus jurídico al token exige, como mínimo, resolver una discusión jurídica de fondo sobre el régimen de títulos valores del Código Civil y Comercial que una resolución general no estoy seguro puede zanjar y que probablemente termine en el Congreso.

Pasó en Alemania lo hizo con una ley (la eWpG), Luxemburgo lleva cuatro leyes blockchain sucesivas (la última de diciembre de 2024), la UE montó el DLT Pilot Regime y acá sin esas herramientas, la CNV optó por el pragmatismo: el valor tradicional sigue existiendo en Caja de Valores y el token es su sombra digital, sincronizada en tiempo real entre PSAVs.

Una capa de riesgo que nadie está midiendo

Pero hay algo más que la incomodidad de no ser dueño directo. El wrapper agrega contrapartes, y cada contraparte es riesgo. Mirá la cadena que arma la norma:

Inversor → PSAV (custodia el token) → titular registral (holder of record) → Caja de Valores → emisor. 

Cuatro saltos donde el modelo nativo tiene sólo uno, cada salto es una entidad que puede quebrar, ser hackeada, o simplemente desincronizarse de las demás.

Y el caso extremo lo habilita la propia norma: el CEDEAR tokenizado, el CEDEAR ya es un wrapper (un certificado argentino que representa una acción extranjera depositada en un banco custodio afuera) tokenizarlo es envolver el envoltorio: la matrioshka completa queda:

Inversor → PSAV → titular registral → Caja de Valores → CEDEAR → banco depositario en el exterior → acción. 

Seis eslabones entre vos y tu acción de Apple o SPCX, cada muñeca rusa tiene su custodio, su jurisdicción, su riesgo de contraparte y su comisión. La pregunta se escribe sola: ¿cuántas matrioshkas puede apilar un activo antes de que comprar la acción directo en un broker americano sea, irónicamente, la opción con menos intermediarios?

La propia norma lo admite, a su manera: hace a los PSAVs “responsables por cualquier divergencia” entre el registro tokenizado y los valores depositados en Caja. Si el regulador asigna responsabilidad por la desincronización está reconociendo que la desincronización es un escenario probable. Y responsabilidad es remedio ex-post, no prevención: si tu token dice que tenés 100 y el registro tradicional dice 80, tenés un juicio, no un activo.

La ironía de fondo: la tokenización prometía desintermediar, y este régimen tiene más intermediarios que el sistema tradicional, ADCVN, titular registral, entidad especializada en TRD, hasta cinco PSAVs con sincronización en tiempo real entre sí. Es blockchain con más capas que el sistema que viene a reemplazar.

La historia de los ADRs (y su advertencia)

Este esquema suena conocido porque ya lo vivimos: es literal la jugada del ADR. El American Depositary Receipt también es un wrapper y fue la solución pragmática de 1927 para un problema legal, no técnico. Funcionó tan bien que casi un siglo después seguimos usando ADRs y CEDEARs, su espejo local.

Pero los ADRs también nos dejaron la advertencia sobre qué pasa cuando el wrapper se rompe. En 2022 el puente se cortó por las dos puntas: las bolsas occidentales suspendieron el trading de ADRs rusos por las sanciones, y Rusia respondió con una ley (la 114-FZ, de abril de 2022) que directamente prohibió a sus emisores tener programas de recibos en el exterior y los obligó a terminarlos. Convertir el recibo en la acción subyacente exigía navegar custodios rusos contra una ventana de “conversión forzosa” que cerró en noviembre de 2022 y la mayoría de los holders occidentales no pudo o no llegó. Resultado: recibos valuados en cero en sus cuentas, representando acciones que existen, valen y pagan dividendos del otro lado de un puente cortado. El wrapper funciona mientras funcione el vínculo entre las dos representaciones, y sólo cuando el vínculo se corta, descubrís que nunca fuiste dueño del activo, sino de una promesa sobre el activo.

En un país con el historial argentino de cepos, corralitos y reperfilamientos, esa distinción no es teórica sino que es clave: los wrappers nacen como puente temporal y tienen la costumbre de volverse permanentes como: las retenciones, los ADR, el impuesto al cheque y así sucesivamente.

El riesgo argentino acá no es que el wrapper falle, sino que funcione lo suficiente como para que nadie escriba nunca la ley del modelo nativo.

La oportunidad, igual.

Con todos esos caveats, la oportunidad es real y tiene tres patas realmente buenas para la industria;

  • Distribución: CEDEARs tokenizados en una app crypto es exposición a equities americanas para el retail argentino con UX de billetera, sin abrir cuenta comitente.
  • Financiamiento pyme: autorización automática + tokenización + inversores no calificados con límites = un canal de financiamiento más barato, con el fideicomiso financiero — el vehículo que Argentina sabe estructurar hace décadas — como instrumento estrella.
  • Infraestructura: la norma dice explícitamente que quien solo provea servicios tecnológicos de representación digital no necesita registrarse como PSAV; una puerta abierta para los proveedores de rails, locales o globales.

Ahora tenemos año y medio porque el sandbox vence en diciembre de 2027 y para entonces vamos a saber dos cosas: si el mercado usó estos rails de verdad, y si el Congreso se anima a escribir la ley (o seguimos con prórrogas de la CNV) que haga al token nativo.

La primera depende del ecosistema. La segunda, me temo, depende de la primera y ahí está la trampa del wrapper exitoso y la pregunta que hago siempre en Twitter ¿Vos comprarías un valor negociable tokenizado sabiendo que sos el quinto eslabón de la cadena de custodia?

Nota: mi posición en Securitize (el mayor tokenizador del mundo) es pública asi que vaya esto como aviso de que no hay conflicto :)

Recibí los nuevos artículos por email.

Descubrí más de Denken Über

Suscribite ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo