¿Alguna vez abriste Instagram para ver una foto de un amigo y cuarenta minutos después te encontraste mirando un video de alguien que no conocés peleándose con alguien que tampoco conocés?
Las plataformas mutaron su unidad de medida. Pasamos de MOU (Monthly Operating Users) a DAU (Daily Active Users), para finalmente caer en la métrica más perversa: minutos diarios por
usuario y cantidad de revenue que genera. El objetivo ya no es conectar, es retener a cualquier costo dentro de “jardines vallados”.
Los jardines tienen rejas, no flores
Las plataformas no siempre funcionaron así; pero para generar revenue sobre esos minutos construyeron lo que se llama walled gardens ; Hoy, el algoritmo actúa como un aduanero hostil.
- Si incluís un link externo en LinkedIn, tus visualizaciones se desploman;
- en X te ganás un shadowban;
- en Threads, simplemente nadie te lee.
Las plataformas entendieron que si mantienen a los creadores encerrados, el 90% de los usuarios (que en el fondo solo son consumidores pasivos) no saldrán nunca del ecosistema. Por eso nunca dos posts tienen la misma oportunidad de crecer, cada vez que publicás algo, el algoritmo NO lo muestra a toda tu audiencia, lo testea en un subset pequeño, mide likes, si lo guardan, comentan, comparten o los clicks en “ver más” y si ese pequeño grupo reacciona, se amplifica al siguiente grupo. Y así.
“First slowly, then all at once” como decía Hemingway sobre la quiebra. Ahí es donde algo se vuelve viral o muere con menos visualizaciones que seguidores tiene quien lo publicó.
Lo que el algoritmo aprendió, con millones de datos, es brutalmente simple: la atención no la gana el mejor contenido, la gana el contenido que más te hace reaccionar.
Y lo que más te hace reaccionar, casi siempre, es lo que te enfurece.
Rage-Bait la palabra del año. En serio.
El Oxford English Dictionary eligió la palabra del año 2025 y estabamos en pleno auge de los LLMs o la IA.:
Rage-Bait: Online content deliberately designed to elicit anger or outrage by being frustrating, provocative, or offensive, typically posted in order to increase traffic to or engagement with a particular web page or social media account.
Contenido diseñado deliberadamente para generarte bronca. No como efecto secundario: como objetivo principal.

¿Te parece que exagero? abrí cualquier red social ahora y contá cuántos posts te generan algo positivo versus cuántos te generan indignación, frustración o ganas de discutir. Después volvé y decime que estoy equivocado.
Llegamos al punto donde X paga por engagement sin importar la veracidad. No importa si el contenido es robado, si usás el silbido de una minoría en un evento para generar ruido sobre tu marca. Si hay reacción, hay monetización… aunque sea una una selfie en un lugar nefasto como Auschwitz
Algo queda… los seguidores que llegaron por el bait quizás te abandonen, pero nunca en su totalidad y poco a poco, con cada provocación, alguien se queda. El número crece y ahi llega la monetización.
Las agencias, las marcas, los organizadores de eventos, muchos leen ese número y no preguntan de dónde viene. 50.000 followers es 50.000 followers, no importa si los ganaste explicando algo complejo durante dos semanas o si los ganaste con un reto viral.
El evento de Colapinto en Buenos Aires es el ejemplo perfecto: periodistas con años de trayectoria y audiencias consolidadas fueron dejados de lado para invitar influencers cuyo único mérito era el número generando cosas como decir que estuvo ahí para “ver a uno que no ganó nada” eso es lo que el algoritmo optimizó: presencia sin sustancia, número sin contexto.
Esto no es un problema de redes sociales
Tal vez estás pensando: “bueno, un click más o menos no me cambia la vida”, dejame darte dos ejemplos que muestran que no son sólo farándula:
- Nigel Farage, era en 2015 un personaje marginal de la política británica, con espacio en un programa matutino y una idea simple y falsa que repetía sin parar: “La Union Europea se abusa de UK!”… pedia que compartan eso en Facebook (el amplificador perfecto) y la gente compartía, no porque creyeran necesariamente, sino porque los enfurecía o los entretenía o querían discutir.
El resultado: Brexit, UK votó salir de la Unión Europea. Hoy sus exportaciones cayeron, su estabilidad económica es frágil, su posición como centro financiero global está en riesgo. Y todo empezó con rage-bait en redes. - Naranjín ¿Te acordás de algún político que haya arrancado en un programa de TV marginal, haya saltado a redes, haya sido amplificado porque “no puedo creer lo que dice!!” y hoy tenga el poder para abrir y cerrar el estrecho de Hormuz o pelearse con sus aliados historicos y hacer que la economía mundial sea un quilombo? Todo empezó en redes.
El bait no es entretenimiento inofensivo. El bait tiene consecuencias reales y solo se va a acelerar gracias a los LLMs
Los LLMs democratizaron la producción de bait; antes, crear contenido optimizado para el algoritmo requería tiempo, talento o los dos. Hoy requiere un prompt.
“No es casualidad. Es diseño.” Ese tipo de frases que inundan LinkedIn, cortas, pegadizas, con aire de revelación profunda — se generan en tres clicks, el costo marginal de producir bait era antes el tiempo de un creador, hoy es prácticamente cero… y tu honestidad intelectual, claro está.
Entonces, ¿sos víctima o cómplice?
Los Simpson lo dijeron antes, mejor y con más humor que cualquiera de nosotros. En Treehouse of Horror VI: “If you stop paying attention to the monsters, they’ll lose their powers.”
El problema es que el monstruo no vive en el algoritmo. El algoritmo es solo la máquina. El monstruo vive en el segundo que decidís prestarle atención.

Cada vez que te indignás y compartís, cada vez que comentás para corregir a alguien que sabe perfectamente lo que dijo, cada vez que mandás ese video a un amigo con “mirá esta pelotudez” estás poniendo una moneda en la máquina y dejás de ser una “víctima del sistema” para ser parte.
La pregunta incómoda no es cómo frenar el bait. La pregunta es: ¿qué harías con tu atención si decidieras recuperarla?
Nota del autor: Este post fue diseñado para que lo leas hasta el final. Irónico, ¿no? Si te hizo pensar, compartilo. Si te hizo enojar, el algoritmo acaba de ganar otra batalla :)
