Influencers, de amigos a telemarketers

Esta definición de influencer es una pelotudez

Leo una nota realmente interesante en el NYT: The Rise and (Maybe) Fall of Influencers que habla sobre la “caída en desgracia de los influencers” especialmente luego de los problemas de Kendall Jenner y su anuncio estúpido de Pepsi como uno sólo de los ejemplos… pero la realidad no es muy complicada:

Los influencers pasaron de ser tus amigos que conocían de algo y compartían lo que realmente les gustaba y sobre lo que sabían a una banda de telemarketers similares a los que aparecen en la madrugada de la TV… capaces de vender su imagen por una funda para su teléfono o una cena en un restaurante.

Simple como eso. El mismo mercado que los levantó a un lugar donde podían generar ingresos porque sabían de algo y lo compartían genuinamente es el que los hizo empezar a hablar de cualquier tema a cambio de participar en una campaña de publicidad más y un tweet más porque “vamos… si todos lo hacen!”

Y lamentablemente la base de marketing de influencers es la confianza y la capacidad de distribuir el conocimiento que tenés sobre un tema específico; por eso es que este concepto se ata al de las comunidades de práctica que es el concepto al cual internet le dio el poder de alcanzar cada uno de los micro-segmentos de mercado y desplazar así a los “sabelotodos”.

Sabelotodos que hoy son esos mismos en los que uno podía ver reflejado algo de conocimiento genuino e interés de compartir ese conocimiento… el sentido de pertenencia que uno puede tener no está dado por la cantidad de followers ni por el conocimiento en si mismo, sino por una combinación de conocer, comunicar y amplificar lo relacionado a un tema en particular.

No, en serio, porque sepas de fotografia no deberías aceptar una campaña donde opines de fútbol o porque sepas de teléfonos móviles no deberías cobrar por recomendar un restaurante porque estás, lisa y llanamente, socavando la confianza que le da valor a tu comunidad; una comunidad capaz de reconocer la falta de autenticidad en un segundo.

Sólo un pensamiento suelto #Sponsored #PepsiRules ¿?

2 thoughts on “Influencers, de amigos a telemarketers”

  1. el problema del “influencing” como “profesión”, me parece, está en el hecho de que el mercado es difuso y mal distribuido. Una Kendall Jenner no es una influencer, es un error conceptual tomar a una “celebrity” (sin virtud alguna, pero lo es) con millones de followers como tan sólo un influencer comparable con un pendejo que tiene 20k followers y es mucho más creíble por la cercanía.
    Influencer, me parece, es aquél como nosotros que esté cercano, un famoso no lo está, ni siquiera su realidad se conecta con la mía, en tal caso hay un aspiracional del público, pero por más que influencie su relación con el receptor del mensaje es completamente distinta.
    Ahora bien, cuando nos referimos al “influencer” local, el más cercano, ese en quien confiabas, el precio barato y la poca oferta de anuncios lo hace una prostituta de bajo capital, que tan sólo te inviten a cenar a algún lado no constituye ni un cobro digno por vender tu persona, todos tenemos un precio, levantemos la vara.
    Yo he aceptado algunas campañas algo vergonzosas hace unos cuantos años, mierda, empecé a recibir publicidad hace 10! dejé de recibir ofertas hace un par de años, ya no soy tan cool :D jaja, pero bueno, más allá de que las chicas de prensa de las agencias me borraron de sus listas por no ser ni joven ni cool aun así me muevo con mucha libertad, el problema de las agencias es que te quieren cautivo.
    Es extraño, yo siempre reclamé un buen pago si querían exclusividad, ni la agencia ni la marca estan dispuestas a pagar por ella, quieren que seas esclavo gratis, no prostituta de alto nivel, así no se puede ser influencer :P hasta el más inmoral debe pagar el supermercado!
    Así que en este fluctuante mundo de la “influencia” uno se ve en la encrucijada de sacarle una tajada a la torta antes de que se lleven el plato o hacerse el moralista y ver a los demás descorchar champagne. No es muy justo que digamos :P
    Soy de la filosofía de “si te van a dar una tajada, tomala, total mañana ya nadie se va a acordar de vos” ya que es lo mismo que me sucedió luego de mi cuarto de hora, tomé mi tajada, ¿influencié? No tengo ni idea, ¿noté mucha más influencia cuando no estuve obligado por un billete? No siempre, sí noté, en cambio, una buena influencia cuando yo estaba convencido de lo que me habían dado para promocionar, ahí, donde entra en juego un buen producto o servicio, donde pude probarlo y comprobar que valía la pena, fue cuando mi propio convencimiento se pudo transmitir aun cuando era una acción paga. Eso hasta da gusto hacerlo.

  2. Cuanta razón en este artículo, no opino lo mismo en todo el artículo..pero oye, es muy intersante.
    Gracias por el aporte.

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